ANSIEDAD Y DEPRESIÓN: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Ansiedad y Depresión: Introducción

La ansiedad y la depresión son dos trastornos de la salud mental muy comunes, pero aun así pueden llegar a ser desconocidos o ignorados por muchos de nosotros.

¿Qué es la depresión?

Muchas personas se describen a sí mismas como deprimidas cuando están tristes. La depresión es más que la infelicidad: una persona que está deprimida experimenta un bajo estado de ánimo, el cual es más bajo que simplemente estar triste o infeliz, y suele estar asociado a la dificultad de ser capaz de funcionar tan efectivamente como siempre en el día a día.

La gravedad de este trastorno del estado de ánimo puede variar desde un grado leve, hasta niveles moderados o incluso severos de depresión. Y esto se asocia con experiencias anormales o “psicóticas” como los delirios y alucinaciones.

El bajo estado de ánimo está acompañado de un gran rango de otros síntomas, los cuales deben estar presentes para poder diagnosticar la depresión. Vale aclarar que, en los trastornos de bipolaridad, los episodios de depresión y manía están ambos presentes. Por lo que es importante diferencias la depresión bipolar de la unipolar.

Dentro del proceso de diagnóstico es importante considerar los siguientes puntos, para luego poder realizar la evaluación y diagnóstico correspondiente (realizado por un profesional idóneo):

Se plantea sobre la persona una serie de molestias o problemas y se busca conocer la frecuencia con la que estos problemas están presentes en su cotidianeidad. Entre ellos encontramos falta de interés o placer para realizar actividades, sentimientos de depresión o desesperación, problemas del sueño (dificultad para dormir o dormir demasiado), sentirse cansado o sin energía, problemas de apetito (no comer o comer demasiado), sentirse mal con uno mismo, sentirse un error, o sentir que te defraudaste a vos mismo (o a tu familia), problemas para concentrarse en cosas como mirar la tele o leer el diario, moverse o hablar muy despacio en relación a los demás, o por el contrario no dejar de hablar o moverse en ningún momento,  sentimientos de que estaría mejor muerto o lastimándose a sí mismo. Y finalmente como afecta, cualquier de estos problemas, a tu trabajo, tu casa y tu relación con las demás personas.

Tomado de Gask & Chew-Graham (2014)

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un término comúnmente usado para describir los sentimientos de preocupación y miedo. Las personas que están sufriendo de uno o más trastornos de ansiedad también experimentan síntomas de ansiedad al punto de que estos interfieren con su capacidad de “funcionar” en el día a día. Como dijimos, las emociones centrales dentro de la ansiedad son el miedo y la preocupación. Las personas pueden estar preocupadas y temerosas porque se sienten inseguras y tienen la sensación de incertidumbre, y generalmente en la ansiedad se presentan miedos o fobias específicas, o se experimentan aumentos repentinos de ansiedad asociados con síntomas físicos, conocidos como pánico. Los trastornos obsesivos-compulsivos y de estrés post-traumático son también incluidos entre los trastornos de ansiedad.

 
El espectro de Ansiedad y Depresión*
  SÍNTOMAS CLAVES
Depresión1 Bajo estado de ánimo
Trastorno de Ansiedad Generalizado Ansiedad y preocupación Excesiva
Fobia Miedo de un objeto o situación específica que está fuera de dimensión del daño real.
Trastorno de Pánico Ataques de pánico (ansiedad repentina)
Trastorno obsesivo compulsivo Presencia de obsesiones (pensamientos intrusivos no deseados, imagen o necesidad que aparece repetidas veces en la cabeza) y/o compulsiones (comportamientos repetitivos que lo llevan a uno a comportarse de determinada forma)
Trastorno de estrés post-traumático Re-experimentar síntomas y aspectos de un evento traumático
*Pueden ocurrir de forma separada o conjunta en diferentes combinaciones.

1 la depresión puede ser unipolar o bipolar, y en casos de severa depresión se pueden presentar síntomas psicóticos, que son humores sintónicos o consistentes con el estado de depresión.

Adaptado de Gask & Chew-Graham (2014)

Ansiedad y Depresión: Una relación muy estrecha

Aunque estás dos condiciones han sido tradicionalmente clasificadas como desordenes separados, existe un considerable superposición o solapamiento entre la ansiedad y la depresión. La mayoría de la gente que se encuentra en etapas de atención primaria muestran una mezcla de síntomas de ansiedad (los cuales pueden variar mucho entre individuos) y depresión, e incluso síntomas físicos que pueden estar relacionados con ninguno o ambos de estas condiciones, o relacionados con problemas cardíacos.

Por otro lado, aquellas personas con desordenes más severos quienes se encuentran en etapas de atención de especialistas pueden tener una presentación más distinguida de depresión o ansiedad dependiendo del caso, aunque incluso en esta etapa suelen co-existir. La ansiedad puede preceder el desarrollo de depresión y viceversa. La co-existencia de los síntomas ha llevado a algunos expertos a preguntarse hasta que punto estos son dos desordenes distintos.

Epidemiología de la depresión y la ansiedad:

La depresión es un contribuyente considerable para la globalidad de enfermedades, y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la depresión unipolar única (no relacionada con episodios maníacos) va a ser la causa más importante para el 2030.

En Reino Unido en el 2007 el 16.2% de los adultos de entre 16 y 64 años de edad cubrían el criterio de diagnóstico para al menos uno de los desórdenes de salud mental más comunes. Más de la mitad de estos presentaba una mezcla de ansiedad y depresión. Luego podríamos encontrar otros desordenes comunes como el Trastorno de ansiedad generalizada (GAD, 4.4%), Episodios depresivos (2.3%), Fobia (1.4%), Trastorno Obsesivo Compulsivo (OCD, 1.1%) y Trastorno de Pánico (1.1%).

Tanto la ansiedad como la depresión son más comunes en las mujeres, con una prevalencia de depresión de entre 1.5 a 2.5 veces mayor que la encontrada en los hombres. Los casos de depresión y ansiedad ocurren en niños y jóvenes, aunque son más comunes en la población dentro de la vejez que en los adultos en edad laboral.

Dentro de estos mismos datos, nos encontramos con que los hombres y mujeres que estaban casados o viudos tenían las menores tasas de trastornos, mientras que los que estaban separados o divorciados tenían las mayores tasas. Esto se debe probablemente al impacto de la separación o el divorcio en la salud mental de una persona y el impacto de la depresión en uno de los integrantes de la relación.

Para las mujeres, la familia y estrés marital pueden ser factores particularmente comunes que lleven al inicio de un problema de salud mental. Aquellos que viven con los menores ingresos de la sociedad son más propensos a tener un trastorno de salud mental común. Cómo así también, la prevalencia de depresión en la población adulta mayor alcanza el 20%, y hasta 25% en aquellas personas con condiciones físicas crónicas.

La edad promedio del primer episodio de depresión o ansiedad es alrededor de la década de los 20 años, aunque podría ocurrir en cualquier momento de la infancia hasta la vejez.

Es importante remarcar que la investigación dentro de esta área es problemática ya que muchas personas con síntomas de ansiedad no buscan ayuda. En términos generales, una persona con Trastorno obsesivo compulsivo puede tomarse hasta 15 años o más para buscar ayuda. En este sentido, cuantos antes se experimenten problemas, mayor es la probabilidad que estos vuelvan a suceder, y muchas personas con problemas de ansiedad y depresión tienen experiencias desde su adolescencia.

Dado que más del 50% de la población con depresión va a tener al menos un episodio nuevo, y ese es un patrón que se mantiene a lo largo de la vida, la depresión en si misma puede ser vista como un tipo de enfermedad crónica, la cual tiene importantes implicaciones para su tratamiento y manejo a largo plazo.

A lo largo del tiempo, lo síntomas pueden cambiar en severidad y forma, con más ansiedad que depresión o viceversa. Aquellas personas que experimentan síntomas de pánico y agorafobia son más propensas a tener una condición crónica, y el miedo y el evitar las situaciones donde puede ocurrir el pánico pueden llevar a una considerable discapacidad y aislación social.

 

 

Ansiedad y Depresión: Causas

Una combinación de factores biológicos, sociales y psicológicos contribuyen al inicio de la depresión y la ansiedad. Estos interactúan entre ellos en diferentes niveles de cada individuo, y es importante pensar en términos de vulnerabilidad y resistencia (en términos de capacidad de adaptación a los cambios) cuando se considera la probabilidad de que una persona experimente síntomas si es que sufren de estrés en su vida.

Factores que contribuyen a la vulnerabilidad y la resistencia:

Los factores genéticos son importantes, pero no hay un gen específico para la depresión o la ansiedad. Además de influenciar la vulnerabilidad, los genes también controlan la resistencia – o sea, la probabilidad de que una persona sufre de depresión o ansiedad cuando este bajo estrés.

Las primeras experiencias en la vida aumentan la vulnerabilidad, en particular la separación maternal, la negligencia materna y la exposición al abuso emocional, físico o sexual. Hay evidencia de que estas experiencias tempranas pueden tener efectos biológicos – que llevan a la hiperreactividad del eje hipotalámico-hipófisis-adrenal (HPA). Luego, el envejecimiento puede aumentar la vulnerabilidad a la depresión.

Factores que desencadenan un episodio:

Los mayores colaboradores son eventos duros de la vida, los cuales particularmente son probables de precipitar una depresión cuando se combinan con desventaja social crónica o la falta de apoyo. Adicionalmente, muchos problemas físicos graves pueden precipitar la depresión y la ansiedad, especialmente si son de por vida o causan una discapacidad. Los problemas financieros, la pobreza y el aislamiento social son factores de estrés claves que pueden llevar al inicio de los síntomas.

Factores que influencian la velocidad de la recuperación:

Algunos factores sociales afectan tanto al desencadenamiento de los síntomas como al retraso de la recuperación. Las situaciones de duele, particularmente aquellos más complicados, pueden llevar a la prolongación de los síntomas de la depresión en algunas personas. La separación y el divorcio, la discapacidad física, el desempleo prolongado y otros eventos de la vida puede llevar a una persona a experimentar a sensación de ser amenazado o atrapado, como en una prolongada y difícil disputa marital o familiar, lo que puede llevar a un fallo en la recuperación. Se sabe que las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar un desencadenamiento de síntomas y menos propensas a recuperarse. Las mujeres parecen experimentar una mayor cantidad de eventos estresantes en la vida y puede sentirse atrapadas en la dificultad de las circunstancias maritales y familiares.

Teorías psicológicas:

La teoría de Freud sobre la depresión vincula la depresión con las experiencias de pérdidas y lutos prolongados. Esta puede ayudarnos a entender como los dolores prolongados desarrollan la depresión. Una de las teorías recientes más conocidas de la depresión es la teoría cognitiva propuesta por Beck, de donde se desarrolla la terapia cognitiva-conductual. En edades tempranas, en respuesta a los eventos adversos que nombramos, se desarrollan unas representaciones disfuncionales y rígidas de uno mismo (llamados esquemas). Los eventos de la vida parecen encajar particularmente con estas actitudes y creencias que luego desencadenan la ansiedad y/o la depresión. El contenido de estos esquemas es negativo en la depresión, con visiones negativas del “yo”, el mundo y el futuro, tales como “nunca voy a tener éxito”, “nadie me va a querer nunca”. En la ansiedad, la creencia se relaciona con la amenaza, el peligro y la vulnerabilidad. Las teorías conductuales se enfocan más en la manera en que las personas que están deprimidas deducen su actividad, dejan de hacer cosas que dan placer, y se aíslan, con implicaciones en su depresión. En la activación conductual la persona deprimida es movilizada para actuar mejor para comenzar a sentirse mejor.

Factores biológicos:

La hipótesis monoamina de la depresión y la ansiedad propone que los trastornos del ánimo son causados por una deficiencia de los neurotransmisores noradrenalina y serotonina en receptores clave del cerebro. En este sentido, la manera en la que la mayoría de antidepresivos funciona es alterando la actividad de estos receptores. Sin embargo, esto está muy lejos de ser la solución completa. Los mecanismos inflamatorios pueden jugar un rol en el desencadenamiento y continuación de la depresión y alterar la función del eje hipotalámico-hipófisis-adrenal (HPA). Estudios de neuroimagen han demostrado una significativa reducción del volumen del hipocampo en casos de depresión, y cambios en la actividad de muchas regiones del cerebro. Como estos factores biológicos contribuyen o resultan del impacto de los eventos y experiencias de la vida son un tema muy estudiado, pero la terapia cognitiva-conductual ha demostrado, en estudios de neuroimagen, alterar el funcionamiento de áreas específicas de cerebro relacionadas con la ansiedad y la depresión.

Finalmente, podemos cerrar diciendo que es muy importante en estos casos de depresión y ansiedad poder escuchar de forma responsable la historia de cada persona y entender el contexto en el que estas personas se desarrollan, algo vital no solo para la identificación del problema, sino también para el manejo y tratamiento del mismo.

 

Fuente:

Gask, L., Chew-Graham, C. (2014). ABC of Anxiety and Depression. John Wiley & Sons. p 1-4.

Lectura más profundal recomendada por los autores:

Gask, L., Lester, H., Kendrick, A. & Peveler, R. (2009) Primary Care Mental Health. RCPsych, London.

Goldberg, D. (2006) The aetiology of depression. Psychological Medicine, 36: 1341–1347.

Herrman, H., Maj, M. & Sartorius, N. (2009) Depressive Disorders, 3rd edn. Wiley Blackwell, Chichester.

Rogers, A., Pilgrim, D. & Pecosolido, B. (eds) (2011) The SAGE Handbook of Mental Health and Illness. SAGE Publications Ltd.

 

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