LESIONES EN CROSSFIT: UN CASO ESPECÍFICO

Introducción.

El gran aumento de popularidad que tuvo Crossfit en los últimos 10 años, presentándose como un programa de fuerza y acondicionamiento con una gran adherencia por parte de quienes lo practican, junto con la limitada literatura existente sobre las lesiones, sus causas y naturalezas ayudo a cuestionar al entrenamiento de Crossfit a cerca de su seguridad.

Muchas veces los WOD’s mezclan ejercicios con demandas aeróbicas y anaeróbicas junto con movimientos que requieren una gran habilidad. Como por ejemplo la ejecución de levantamiento olímpicos (jerk, snatch) y movimientos gimnásticos (muscle ups, Hand Stand Push Ups) todo bajo condiciones de fatiga tanto muscular como cardiorrespiratoria. Esto va en contra de los principios tradicionales del entrenamiento que promueven la ejecución de movimientos de potencia multi-articulares primero para maximizar la carga y preservar la técnica (Baechle and Earle, 2008 citados por Montalvo et al., 2017).

La fatiga asociada al entrenamiento anaeróbico de alta intensidad puede resultar en un deterioro de la concentración y habilidad, por lo que podría aumentar el riesgo de lesión. Esta combinación poco ortodoxa (según los principios del entrenamiento de sobrecarga y fisiológicos) respecto del orden de los ejercicios y el disminuido enfoque técnico comparado con otros deportes contribuye al aumento de las dudas respecto de la seguridad de la práctica de Crossfit. Y esto es algo que se ve reflejado en los medios de comunicación desde el 2005 hasta la actualidad.

A pesar de todo lo que puede decirse, poca evidencia existe para apoyar o refutar la seguridad de este entrenamiento. Algunas publicaciones buscaron estudiar las lesiones en Crossfit, como Hak et al. (2013) y Weisenthal et al. (2014). pero los métodos o técnicas de muestreo no pueden plantearse como muestras representativas.

La idea de estudiar la epidemiología de las lesiones es poder determinar, con ciertos alcances, la seguridad relativa del deporte y ayudar a identificar los factores potenciales que ponen a los atletas o practicantes en un aumentado riesgo de lesión.

Presentación del Estudio.

Montalvo et al. (2017) en búsqueda de mejorar las investigaciones que los antecedieron realizaron un estudio sobre 191 atletas de Crossfit, 94 hombres y 97 mujeres, de 4 boxes de Florida. Con un 75% de respuesta, lo que significa que, de 255 atletas consultados, 191 prestaron testimonio.

La participación en competiciones fue un factor importante dado que el 40% de los atletas que compitieron en algún evento tenías lesiones recientes, mientras que de aquellos que no competían solo el 19% había sufrido alguna lesión reciente. Además, los que realizaban algún otro tipo de actividad tenías un mayor historial de lesiones que aquellos que solo hacían Crossfit (30% vs 15%).

Respecto de la epidemiología de las lesiones de Crossfit podemos decir que: Las localizaciones más frecuentes de las lesiones fueron el hombro (22%), la rodilla (16%) y la espalda baja (13%). El 17% de las lesiones eran pre-existentes o re-incidentes mientras que el restante 76% era lesiones primarias ocurridas como un resultado directo de la participación en Crossfit.

La mayoría de las lesiones ocurrieron de forma aguda, siendo estas un 54% del total, mientras que las restantes que conforman el 35% ocurrieron como una respuesta crónica. El 24% de los atletas dijo que su lesión no afecto su entrenamiento, mientras que el 50% indico que su lesión cambió su rendimiento durante los entrenamientos. Aproximadamente un 20% de los atletas indico que su lesión significó finalizar la práctica de Crossfit, mientras que otro 20% reportó el cese de determinados ejercicios a causa de la lesión. Más de la mitad de los atletas tuvo que concurrir a un médico profesional para la atención de sus lesiones.

Una forma común de modelar o representar la tasa de lesiones de un deporte en la literatura es la de presentar la cantidad de lesiones ocurridas durante 1000 horas de entrenamiento de determinado deporte. Este estudio presentó 2.3/1000, un valor similar a otros estudios sobre el mismo deporte como 3.1/1000 (Hak et al., 2013).

Para dar una idea más clara de la relación entre la frecuencia de las lesiones y la ubicación de las mismas podemos nombrar estás de forma decreciente (Primero la más frecuente, última la menos frecuente): Hombro 22.6% – Rodilla 16.1% – Espalda Baja 12.9% – Muñeca 11.3% – Mano 6.5% – Extremo superior del brazo y Extremo inferior del brazo 4.8% (c/u) – Codo, Tobillo y Pantorrilla 3.2% (c/u) – Gemelo, Columna Cervical, Pie, Cadera, Pecho, Sistémica y Muslo 1.6% (c/u).

Los atletas lesionados eran significativamente más alto y pesados que los no lesionados. Esto se relaciona con otros deportes, como el caso de los Strogmans, en donde los atletas más pesados tienen mayor riesgo de lesión asociado que los más livianos. Esto se relaciona con los momentos biomecánicos y tanto la altura como el peso hace que estos atletas utilicen cargas elevadas en comparación con otros atletas y su sistema musculoesquelético se vea en un aumentado riesgo de lesión.

Finalmente, los atletas con mayor experiencia en la práctica de Crossfit tenían una mayor tasa de lesión que los menos experimentados. Esto se explica en parte por el nivel de habilidad y las cargas utilizadas. Mientras que la habilidad y la fuerza aumentan, los atletas de Crossfit escalan su entrenamiento para aumentar la dificultad con movimientos avanzados y cargas elevadas. De esta forma los entrenamientos se vuelven más desafiantes y el riesgo de lesión asociado aumenta.

 

Conclusiones.

Como conclusión podemos retomar a los autores al decir que Crossfit ofrece una forma relativamente accesible para completar las recomendaciones usuales de los departamentos de salud sobre realización de actividad física con un elemento a favor que es la estrecha relación o vínculos que se forman en los boxes, algo que no sucede a menudo con otros tipos de actividad física y que ayuda a la adherencia a la práctica y reduce su probabilidad de abandono. Finalmente, la frecuencia de lesiones en Crossfit no se aleja a la frecuencia de otros tipos de actividades. Por lo que comenzar la práctica de una actividad de este estilo, ya sea para competir o solo entrenar, debería ser analizada de la misma forma que las más usuales.

Teniendo una idea de la frecuencia y localización de las lesiones podemos plantear un trabajo preventivo a nivel general de forma más clara, para luego aplicar las individualidades que correspondan a cada atleta. Además, podemos tener una suerte evaluación al nivel de los atletas que deseen ingresar a la competición, a fin de reducir al mínimo el riesgo de lesión asociado a este tipo de eventos.

Fuentes.

Montalvo, A. M., Shaefer, H., Rodriguez, B., Li, T., Epnere, K., & Myer, G. D. (2017). Retrospective Injury Epidemiology and Risk Factors for Injury in CrossFit. Journal of Sports Science and Medicine, 16, 53-59.

Baechle, T. R., & Earle, R. W. (2008). National Strength & Conditioning Association (US). Essentials of strength training and conditioning. Champaign, IL: Human Kinetics, 395-396.

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