Obesidad: Enfoque hormonal del Entrenamiento

Introducción

La obesidad es un problema presente en casi la totalidad de las sociedades del globo. Afecta a personas independientemente de su edad, y su potenciación en los últimos años en los infantes es una preocupación de carácter urgente. Ya hemos charlado que la obesidad es una enfermedad que no se puede solucionar solo con un cambio en la alimentación, y dejamos bien en claro que deben existir enfoques clínicos, psicológicos, nutricionales como así también referidos a la actividad física.

En términos generales, la obesidad se define como un peso 20% superior al recomendado para una persona según su sexo, altura y rango etario. ¿Y de dónde sale esta recomendación? Los valores de referencia que se utilizan podemos obtenerlos con los datos que recién nombramos (sexo, altura y edad) a través de la famosa formula del IMC (Índice de Masa Corporal).

Ya hemos tratado específicamente esta ecuación en otras oportunidades en Instagram, así que para no ser reiterativos solo vamos a decir que el IMC= peso [kg]/(altura x altura)[m]. Y, dependiendo en ciertos casos de la literatura, vemos que un IMC superior a 27 se considera sobrepeso y arriba de 30 ya estaríamos hablando de obesidad.

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El exceso de peso disminuye la esperanza de vida, aumenta el riesgo de ateroesclerosis, hipertensión, diabetes, dolor y degeneración articular, cálculos renales y biliares así como cáncer de mama, útero e hígado en mujeres y cáncer de colon, recto y próstata en hombres.

¿Y el enfoque hormonal?

La hormona de crecimiento (GH) está regulada y estimulada por numerosos estímulos fisiológicos. Sin embargo, se cree que la obesidad afecta los factores fisiológicos y patológicos que trabajan sobre la GH. La GH puede ser estimulada en sujetos sanos con ejercicio aeróbico y de sobrecarga con la intensidad y el  volumen correcto. Esta hormona modula el metabolismo energético, reduce la grasa corporal y podría ser un potente estimulador de la lipólisis cuando se administra de forma exógena.

Dado el rol de la GH en el metabolismo, especialmente en la lipólisis, la reducción de las concentraciones de GH en individuos obesos implica un riesgo potencial para un futuro aumento de la adiposidad. Además de la obvia dificultad para perder grasa y bajar de peso que implicaría, según lo expuesto, bajos niveles de GH.

Mucho falta por aclarar, pero dentro de lo que sabemos hasta ahora el entrenamiento de sobrecarga con un volumen alto y rutinas de tipo fullbody representan un potente mecanismo para promover la respuesta a la GH, disminuyendo la adiposidad y promoviendo la masa muscular, con sus implicancias metabólicas, en sujetos obesos.

Otro pro u otro punto a favor del entrenamiento de sobrecarga o el entrenamiento de la fuerza es que permite a los individuos obesos entrenar a la misma intensidad (o incluso mayor) que cualquier otro individuo, algo que no sucede en un entrenamiento de tipo aeróbico por ejemplo.

Las sesiones de entrenamiento de alto volumen, moderada-alta intensidad con intervalos de descanso cortos (1 min), con ejercicios que utilicen la mayor cantidad de masa muscular posible son el estímulo óptimo para producir una respuesta hormonal aguda de la GH.

 

FUENTE:

SALADIN, K. ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA, 6ta edición, 2012, McGraw Hill Education.

Gwendolyn A. Thomas • William J. Kraemer • Brett A. Comstock • Courtenay Dunn-Lewis • Carl M. Maresh • Jeff S. Volek. Obesity, Growth Hormone and Exercise. Sports Med (2013) 43:839–849

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