Principios del Acondicionamiento Físico: La Base

Introducción

La puesta a punto, la configuración de un atleta en una determinada condición física, para lograr un rendimiento óptimo es una necesidad del entrenamiento deportivo, sin excepciones.

Este enfoque debe cumplir determinados principios generales para que realmente un plan de entrenamiento mejore la capacidad funcional de un atleta, o sea para que el atleta cumpla con los requisitos de su deporte específico.

Estos principios establecen las condiciones básicas a partir de las cuales se logra la adaptación del organismo a situaciones de estrés, a esos estímulos estratégicos que forman parte del entrenamiento, resultando en una mejora del rendimiento motor y funcional.

Estos principios son los cimientos de toda la planificación del entrenamiento, tanto a nivel recreativo como a nivel profesional, cada uno con sus particularidades, pero bajo los mismos conceptos primarios.

Es cierto, cada deporte requiere una metodología diferenciada. Sin embargo, en lo refiere al aprendizaje de la técnica, mejora de la capacidad física general, específica, optimización de recursos táctico-estratégicos, aunque con diferentes tiempos, el proceso general del acondicionamiento físico está formado por las misma normas.

Principio de la Unidad Funcional

Hay que entender que el cuerpo en última instancia funciona y reacciona como un todo. Tejidos, órganos y sistemas se encuentra relacionados entre sí. De esta forma, podemos ver como el entrenamiento del deportista hay que encararlo como una totalidad, con una perspectiva global. Un mismo objetivo, tiene que ser abordado desde todos los puntos posibles, y así nos garantizamos un desarrollo efectivo de nuestras acciones, optimizando todos los recursos disponibles en el menor tiempo posible.

Claramente, se debe atender a las características específicas de la modalidad deportiva de la que estamos hablando, y así poner énfasis en las funciones o sistemas que más importancia tienen.

Principio de la continuidad

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Se pone en evidencia que, para conseguir una mejora en la condición o capacidad física de un atleta es necesario que los entrenamientos sean mantenidos a lo largo del tiempo.  Un esfuerzo físico que se interrumpe, por falta de estímulos necesarios, no puede proporcionar una mejora funcional.

La clave entonces se encuentra en la relación idónea entre intensidad de los estímulos de entrenamiento y el tiempo de recuperación entre estos. Se sabe que:

  • Estímulos bajos y unos descansos largos no entrenan
  • Estímulo altos o muy altos acompañados de unos descansos excesivamente cortos tienden a sobreentrenar y descender la capacidad funcional
  • Estímulos medios y medios-altos acompañados de períodos de descanso proporcionales a los efectos inmediatos del entrenamiento son precisamente los que favorecen las mejoras del entrenamiento.

Principio del crecimiento paulatino del esfuerzo

La mayor o menor duración de la vida deportiva de un sujeto depende de su capacidad para asimilar esfuerzos deportivos crecientes y esta capacidad sólo se adquiere si durante el proceso de entrenamiento las cargas son ordenadas de acuerdo a un progreso continuo y permanente con un crecimiento paulatino del esfuerzo. Así se producen adaptaciones energéticas y se optimiza el proceso de supercompensación.

Principio de la especificidad

La preparación de los deportistas debe realizarse de acuerdo con las exigencias específicas de cada modalidad deportiva, y apuntando al resultado que se espera obtener.

El caso más práctico es el de la fuerza, que se presenta, en distintas formas, en todos los deportes. Entonces su entrenamiento debe ser armado según las necesidades particulares de cada deporte y su modelo de competencia. Debemos atender tanto a los niveles de fuerza, los tiempos y los ángulos articulares.

Principio de transferencia

Esto habla de los efectos que unos movimientos ejercen sobre otros en función de su similitud, tanto fisiológica como biomecánicamente.

Existen transferencias tanto positivas como negativas en determinadas especialidades deportivas. Determinados ejercicios de fuerza podrían ser la clave para mejorar la velocidad, así como algunos ejercicios de resistencia podrían ser contraproducentes en términos de velocidad.

Debe existir un meticuloso análisis de cada componente presente en los entrenamientos y su transferencia deportiva.

Principio de individualización

Este principio está determinado por las características morfológicas, fisiológicas, psicológicas y funcionales del deportista. Cada atleta es un caso individual desde lo antropométrico, funcional, motor, psicológico, frente a la adaptación a los estímulos y por esta razón las reacciones posteriores al entrenamiento son diferentes.

Hay transformaciones tanto mecánicas en función de los gestos deportivos como transformaciones y cambios hormonales, metabólicos, endocrinos durante el proceso de entrenamiento.

La aplicación de los estímulos debe atender a las necesidades específicas de cada atleta, como así también los medios y las formas.

Fuente:

Granell, J. C., & Cervera, V. R. (2006). Teoría y planificación del entrenamiento deportivo (Vol. 24). Editorial Paidotribo.

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